El interruptor.

Para quien tenga sueño(s)

Vivo sueño, vida sueño; sueño vida, sueña vida…
¿Por qué cuando eres pequeño no entiendes tiempo y medida?
¿Por qué al crecer congelamos en un gran sueño la vida?
Y poco nos acordamos que el soñar nos tiene vivos.
Pero no el soñar pasivo que sueles soñar despierto
mientras pasean los muertos fingiendo que tienen vida,
sino aquel soñar de sueños, aquel de niñez y encantos
donde la risa y llanto van labrando fantasías…

Fauna, flores, cielo, campo, saltar, volar, alegría,
escaleras que no acaban, puentes que nunca culminan
una ciudad que está en llamas, dioses, duendes, hadas, ninfas,
animales que del agua nos van fraguando la vida.
Sueño de ola gigante que retornará algún día.
Los amigos de la infancia, los deseos que no olvidas,
aquella mujer desnuda, aquel perro que mordía;
la casa, la vieja casa, que siempre fue tu guarida,
la sacerdotisa muda, el rey con su tiranía…

Hasta que algo te estremece y te muestra que es el día
en que un despertar de espanto de aquellos que te congelan
te hace ver el encanto de máscaras que no velan
¡Cuántas cabezas vuelan! ¡Cuántos cuerpos que se pierden!
Soñando cuanto caminan por caminos tan inciertos,
que ni los ciegos entienden que conducen a los tuertos
a la gran noche del alma donde no hay resurrección
donde una supuesta calma -colmada en contradicción-
culminará el soñar para ver lo que era tan cierto
y sólo al fin recordar, que nunca estuve despierto.

Toda la vida es soñar, porque es un sueño la vida…
Toda la vida es soñar, hasta que encuentras un muerto.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

Febrero 2 de 2010. Avanzo por un camino de tierra, no recuerdo de dónde vengo. Voy observando los pequeños arbustos con flores que se encuentran entre las casitas al borde del camino. Luego de unos pasos veo aparecer el mar al fondo de las casas. Las casas se acaban mientras avanzo y puedo ver el océano con mayor claridad, ya que el camino está separado de él apenas por unos metros de arena con una ligera pendiente hacia la orilla. No muy lejos en el mar veo unas ballenas que parecen orcas e inmediatamente me percato que varadas en la arena hay unas aletas, pero sólo las aletas dorsales que al final terminan en cola de ballena, cuando me acerco a verlas mejor noto que aún se mueven. Sigo mi camino porque hacia la derecha percibo actividad en la orilla, un grupo muy pequeño de personas ayudan a los animales varados a volver al agua, supongo que son de Comunidad Hermética. Mi primer impulso es acercarme un poco más, primero para observar y luego con la intensión de ayudar en la tarea, pero para llegar al sitio necesito descender un pequeño montículo de arena mojada y suelta que se desmorona cuando intento bajar. También hay que cruzar un pequeño cauce de agua que parece regresar al mar y trato de pasar por la parte menos correntosa para no mojarme ni hundirme en la arena. Veo entre los animales uno tirado en la arena que parece muerto, tengo la idea de que es una gacela, observo cómo estas personas reaniman a los animales con sólo tocarlos, así lo hacen con ese animal, quien enseguida recobra vida y se levanta, y empieza a encarar hacia mí. Al instante lo reconozco como un chacal. En ese momento siento la necesidad de huir y en mis manos aparece un niño (o bebé), al que identifico como “incesto”, al que debo proteger del chacal. Empiezo a huir por el mismo camino en el que llegué, para lo cual subo una pequeña escalera y doy con unos pasillos con varias puertas a las que entro para escapar. Al ver que el animal me sigue persiguiendo entro a una habitación donde encuentro la figura de un mago, vestido con túnicas rojas y azules, en su pecho hay un manto interior blanco con símbolos que no reconozco y creo que un gorro cubre su rostro, que no logro identificar. Necesito saber si el mago es bueno o malo (falso) para entregarle al niño, mientras el chacal forcejea en la puerta para ingresar. Encaro al animal y le digo: “tú no puedes hacerme daño, porque eres ciego”, en ese instante el animal pierde sus ojos, pero sigue intentando entrar. Al ver el riesgo, decido entregar el incesto al mago, quien levanta la cabeza y me percato que es el mago malo, éste enseguida saca una especie de pieza metálica (medalla o moneda) y degüella al niño en sus brazos. Al ver la escena, abrazo al mago y de un salto rompo el techo falso atravesándolo, me percato que hay un hueco al otro lado del techo, hacia abajo, uso el puente entre ambos huecos para golpear al mago, quien queda con sus piernas fracturadas, y lo lanzo al hueco. Cuando caigo nuevamente el chacal, ahora con forma humanoide, me ataca con una amoladora, la cual freno con las palmas y de un giro lanzo al chacal por la ventana, cayendo a un tanque y luego, encima de él, la amoladora, matándolo. Luego creo bajar hacia el patio y pierdo la noción del sueño.

“La esperanza es el sueño del hombre despierto”.  – Aristóteles.

One Comment to “El interruptor.”

  1. Wow; I’ve never had dreams like that! What an amazing post! Z

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